Instituto de Guitarra

LA SEMANA DEL BLUES

Blues de 12 compases · tres acordes · tres líneas
Todo lo de la Semana del Blues, para tocar encima. El mástil te va marcando qué tocar en cada compás y el backing no para nunca.
Las tres salas tienen tempo ajustable sin que baje el tono, click, acordes de guía, cronómetro y repetición de compás a compás. Se puede clickear cualquier compás de la grilla para saltar ahí.

Elegí acá y las tres salas quedan en ese tono y a esa velocidad: cambian los acordes, los diagramas y la zona del mástil. Queda guardado para la próxima vez.

La idea de toda la clase

Un blues son doce compases y tres acordes: el I, el IV y el V. Y son tres líneas de cuatro compases que se repiten para siempre. Eso es todo — lo demás es qué le ponés arriba.

1Ritmo

Acompañamiento

Las cinco maneras de acompañar, de la más fácil a la más difícil: el riff clásico al aire, el riff con séptima, la 3ra y la 7ma, el acorde de novena y once formas del I para tocar libre. Práctica en 3 vueltas —con la banda, después solo el click, y al final solo el 2 y el 4— con un botón para traer la banda si te perdiste.

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2Impro · Nivel 1

La pentatónica

El dibujo 1, la caja de la tónica en la 6ª cuerda, con el corazón marcado: la 4ª y la 3ra cuerda, de donde sale casi todo. Y la extensión: el mismo rectángulo de cuatro notas repetido tres veces por el mástil, una vuelta en cada uno.

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3Impro · Nivel 2

Improvisación

Cuándo va la pentatónica menor y cuándo la mayor. Cómo delinear la armonía apuntando a la 3ra de cada acorde, con la del acorde que viene marcada un compás antes. Y pregunta y respuesta: dos compases decís algo, dos compases te contestás.

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Rutina

Armá tu sesión

Decile cuánto tiempo tenés y qué querés practicar, y te reparte los ejercicios en vueltas enteras. Después te lleva de una sala a la otra sola, con la barra de progreso arriba.

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En las tres salas se puede repetir un pedazo: los botones 1 · 2 · 3 abajo de la grilla repiten una línea entera, o arrastrás el dedo sobre los compases para elegir cualquier tramo —los dos que no salen, la vuelta, lo que sea—. Los compases de afuera se apagan.
Ningún diagrama está escrito a mano. Las formas, los grados y hasta el nombre de cada acorde de la paleta se calculan a partir de las notas — y por eso la sala se puede pasar de tono sin que quede nada mal escrito.